Entrevista a Claudio constantini, bandoneón y piano. Entrevista a Claudio constantini, bandoneón y piano.

Entrevista a Claudio Constantini

Bandoneon y piano

Claudio Constantini es uno de los bandoneonistas más interesantes del panorama musical internacional. Reconocido concertista de piano y bandoneón y compositor, se dedica a la exploración de numerosos repertorios, desde el tango hasta la música clásica, el jazz y la música popular. Me siento honrado de poder entrevistar a Claudio y lo agradezco profundamente por compartir aquí su experiencia.

1. Hola Claudio, cuéntanos: ¿cómo llegaste al bandoneón y qué te fascina de este instrumento?

Hola Omar. Encantado de saludarte a ti y a todos! Llegué al bandoneón cómo mucha gente que al igual que yo, no es de Argentina: por medio de la música de Astor Piazzolla. Descubrí un disco de Piazzolla en casa (era de mis padres) y por curiosidad lo puse.

Lo que escuché, ¡me voló la cabeza! No solo la increíble música - nunca había oído algo similar en mi vida - sino el sonido tan especial de ese instrumento que también desconocía, el bandoneón. Me cautivó desde el primer instante. Yo estaba estudiando piano y mi sueño desde ese momento fue también poder tocar el bandoneón.

Años mas tarde, me compré mi primer bandoneón (a los 21 años) e hice mi sueño realidad. Me fascinan muchas cosas de este instrumento pero sobre todo la manera en que conecto tan profundamente con él, se vuelve literalmente una extensión de mi cuerpo cuando lo toco; a diferencia del piano que siempre está separado de mi físicamente y debo conectarme (a nivel físico) con él.

2. ¿Cómo te afectan el estudio y el conocimiento del piano en la práctica del bandoneón?

El piano y el bandoneón son dos instrumentos totalmente distintos de abarcar, y sin embargo para mí se complementan perfectamente. El piano no tiene la capacidad de sostener una nota o de respirar como lo hace el bandoneón. El “legato” en el piano es en realidad ficticio, uno tiene que crearlo con variaciones en las dinámicas y el toque del instrumento, mientras que en el bandoneón la única limitación para no cortar una nota es el límite en la extensión del fuelle.

A nivel técnico la única cosa en la que ayuda tocar uno o el otro es simplemente la dexteridad digital; en mi caso yo ya era pianista casi profesional cuando empecé con el bandoneón (me quedaban dos años de estudio superior para graduarme de pianista). Pero aprender el bandoneón desde cero (y sin profesor) me costó mucho tiempo, y solo una vez que ya tenía familiaridad con el teclado podía realmente aplicar esa dexteridad y flexibilidad de los dedos/manos al bandoneón.

3. ¿Qué crees que puede aprender un bandoneonista de un pianista (y viceversa)?

Ambos instrumentos son polifónicos, por lo cual en ambos podemos pensar fundamentalmente en melodía y acordes a la vez, o a su vez en voces independientes (contrapunto). Sin embargo, el bandoneón está mucho más limitado en ambas cosas que el piano, por lo cual si vemos un conjunto donde haya ambos instrumentos, normalmente el piano se ocupará de la estructura armónica y rítmica, mientras que el bandoneón interpretará las melodías.

Claudio Constantini, pianista y bandoneonista.

Paradójicamente, hay pianistas que “cantan” de manera más expresiva que algunos bandoneonistas, y bandoneonistas que delinean las estructuras armónicas de forma más definida que algunos pianistas. Lo que quiero decir, quizás, es que todos los músicos pueden aprender cualquier cosa de cualquier instrumento; incluso un cantante puede aprender algo sobre canto de una guitarra o incluso de un instrumento de percusión. La curiosidad y la mente abierta nos hará aprender de todo.

4. ¿Cuáles son tus bandoneonistas de referencia?

El primero indiscutiblemente sería Astor Piazzolla por la razón expuesta en mi respuesta a tu primera pregunta. Pero hay otros que me han influenciado enormemente y que siempre llevo dentro cuando toco el bandoneón. Sin orden de preferencia son Leopoldo Federico, Juan José Mosalini, Dino Saluzzi, Daniel Binelli, Aníbal Troilo, Néstor Marconi.

Mención aparte merece Víctor Villena quien fue mi único maestro de bandoneón y verdaderamente un músico completo a quién admiro y debo mucho. Y también Rodolfo Daluisio quién junto a Alejandro Barletta abrieron mi ambición de tocar a los grandes clásicos en el bandoneón.

5. ¿Y cuáles son tus pianistas de referencia?

Son cuatro. En primerísimo lugar, y además mi músico nr.1 de referencia en cualquier instrumento: Artur Rubinstein. Seguido de tres que amo por igual: Sviatoslav Richter, Emil Gilels, y Claudio Arrau quién además fue el maestro de mi maestro, Aquiles Delle Vigne.

6. Tu experiencia musical abarca desde la clásica hasta el tango y el jazz: ¿cómo concilias estos tres géneros entre sí?

De ninguna manera en especial. Toco toda la música que me gusta tanto como para animarme a tocarla, y me propongo hacerlo lo mejor posible. No tengo pre-conceptos sobre si es difícil o si estoy metiéndome en terreno que no conozco. Para conocer un terreno hay que arriesgarse a meterse en él.

7. ¿Cuál es tu rutina de estudio?

Con una hija y múltiples cosas que hacer (además de múltiples instrumentos y músicas que estudiar), mi rutina de estudio es: estudia cuando puedas! Hay días o incluso semanas enteras en las cuales no puedo estudiar, o tener una sesión de estudio como tal, que para mí son unas horas de enfoque, concentración e inspiración.

Claudio Constantini y su rutina de estudio.

Es absolutamente imposible para mí hacer música sin estar emocionalmente involucrado, incluso si es en una sesión de 8 horas de estudio. Créeme que lo he intentado, pero me resulta imposible. Incluso los ejercicios más monótonos de repetir me suenan siempre a música y sentimiento.

8. Eres muy activo en las redes sociales. ¿Cuáles son en tu opinión los aspectos positivos y negativos de esta forma de promoción?

Las redes sociales son como un cuchillo, el cual puede cortar los alimentos para que comas una rica comida en familia, en donde pasarás un momento de alegría y plenitud. También puede servir para apuñalarte. En mi caso, yo decido concentrarme únicamente en los aspectos positivos que las cosas me brindan, porque lo que yo quiero ofrecer al mundo es algo positivo.

Y es lo que intento hacer día a día desde mi rinconcito en mi casa en Madrid. Todos los días recibo mensajes de gente agradecida por poder recibir el regalo de la música a diario, gracias a lo que comparto. Esto es mucho más grande e importante de cuan bien yo toque, o cuánto prestigio tenga, o que piensen otros músicos o personas sobre mí, o que se piense sobre las redes sociales. Si tu propósito de vida es afectar positivamente la vida de las personas, como yo, entonces las redes sociales son una bendición. Ni más ni menos que una herramienta gratuita para este fin.

Este es solo uno de los tantos usos positivos que le puedes dar a las redes. Lo positivo o negativo que sean las redes está proporcionalmente relacionada a lo positivas o negativas que sean los comportamientos o costumbres de las personas.

9. Hablando de bandoneón: ¿cuáles son desde tu punto de vista las mayores virtudes y defectos de este instrumento?

Soy un poco reacio a señalar virtudes o defectos, ya que veo a mi instrumento (y a cualquier instrumento) como una consecuencia de la necesidad de expresión humana. Como todos los instrumentos, se ha ido desarrollando desde su primer “abuelo”, ese primer prototipo que primero surgió como una idea en la cabeza de una persona o un colectivo.

Se ha ido desarrollando con las necesidades interpretativas de las personas y las músicas que interpretan. En ese sentido podríamos decir que cualquier instrumento es en esencia perfecto, e imperfecto a la vez, como los humanos mismos que lo crean y perfeccionan. Quizás mis respuestas son un poco “holísticas” y poco claras. En todo caso, prefiero definirme a mí mismo como imperfecto antes que culpar a mi pobre bandoneón a quién acepto y amo por cómo es, con todas sus características.

10. ¿Tienes experiencia con bandoneones de nueva producción? ¿Encuentras diferencias con los instrumentos vintage?

Yo tengo un hermoso Doble A de aproximadamente 1939, según me dijo una vez un Luthier. Lo tengo hace 16 años, es el segundo bandoneón que compré, el primero fue un Premier que usé por dos años. Esa es mi única experiencia a fondo con un bandoneón.

Claudio Constantini y su bandoneon Doble A.

Dicho esto, he podido oír y probar bandoneones nuevos, con increíbles resultados. Dos instrumentos que me parecieron excepcionalmente buenos fueron un Doble A de nueva producción, y uno de Baltazar Estol. En el futuro pienso tener uno de cada uno, ya que por ahora ando por la vida con un solo bandoneón...

11. ¿Qué futuro ves para el bandoneón?

No puedo predecir qué futuro tiene el bandoneón en sí. Por un lado veo más bandoneonistas que antes. No sé si es porque las redes les brindan mayor capacidad de exposición, o si es que el instrumento está lentamente volviéndose más popular. Me animo a adivinar que se trata de la segunda opción.

No veo que se vaya a convertir en un instrumento “mainstream” en ningún momento cercano, ya que en ese sentido no puede competir contra la popularidad del piano, violín o guitarra. Es un instrumento muy complejo de aprender y fuera de Argentina y un par de lugares puntuales en el mundo, es muy complicado conseguir una enseñanza o ver a otros bandoneonistas tocar.

Yo sueño con llevar el bandoneón a todo el mundo. Llevo tocándolo en conciertos en ya más de 30 países, me faltan unos cuantos. Y deseo que el mundo se enamore del bandoneón, que vea lo increíble que es este instrumento y lo bien que puede interpretar música de todos los estilos. Por eso me concentro en tocar sobre todo música que no sea tango, porque aunque adoro el tango, la mayoría de música que se interpreta al bandoneón es tango.

Mientras más localizado se mantenga a esta tradición y se exprese poco en otras, menos alcance tendrá, salvo que el tango reconquiste el mundo como de alguna manera lo hizo a principios del siglo XX, lo cual tampoco es una opción a descartar.

12. ¿Qué recomendarías a quienes quieran comenzar a estudiar bandoneón?

Hoy en día tienen una ventaja enorme por sobre generaciones pasadas: el internet. Escuchen toda la música posible para bandoneón. Pasen tiempo de calidad con su instrumento. Estudien con amor, piensen en la hermosa música que podrán interpretar una vez que superen esa enorme traba que es aprenderse el teclado abriendo y cerrando. Les esperan momentos de incalculable felicidad y plenitud si se sumergen en ello.

13. ¿Cuáles son tus próximos proyectos musicales?

Por una parte mantengo mi labor concertística como pianista clásico y bandoneonista. Esto involucra desde recitales donde interpreto a los grandes compositores hasta conciertos como solista de orquestas, además de mis proyectos ya establecidos como mi último disco Incandescence que viaja por el mundo del jazz y la improvisación.

Pero mi mayor proyecto de vida es llegar a la mayor cantidad de gente posible y brindarles un momento irrepetible que aporte algo positivo a sus vidas. Creo en el infinito poder de la música como elemento conciliador de las personas y fuente ilimitada de amor y belleza.

Es algo espiritual, casi como una deidad. Si logro transmitir eso aunque sea a algunas personas, estaré consiguiendo mi objetivo de hacer del mundo un lugar hermoso para vivir mediante la música. Todos mis proyectos musicales parten desde este deseo como base, lo cual hace que esto sea lo realmente importante, más allá de cualquier proyecto en sí lo cual es solo una herramienta para poder manifestar este deseo.

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